martes, 10 de diciembre de 2013

DEFICIT ATENCIONAL

DEFINICIÓN

Déficit atencional o TDAH es uno de los trastornos neuro-conductuales más comunes en la niñez, ya que se estima que afecta entre el 8 y el 10% de los niños en edad escolar. Los niños son tres veces más propensos que las niñas a padecerlo, aunque todavía se desconoce la causa.

Como se ha mencionado antes, el TDAH integra la clasificación de la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) de la American Psychiatric Association (APA). Se inscribe en el grupo de los denominados trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia y, en particular, en la clase de trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador.

En virtud de todo lo anterior, el TDAH es una entidad que remite a un trastorno. Los rasgos principales del TDAH son, por una parte, la dificultad para sostener la concentración (déficit de atención), sobre todo en circunstancias que ofrecen baja estimulación y, por otra, la falta de inhibición o control cognitivo sobre los impulsos, frecuentemente asociadas con inquietud motora (hiperactividad-impulsividad). Estos dos conjuntos de signos pueden aparecer por separado o combinados.

Los especialistas han definido tres tipos distintos:

Predominantemente inatento: se le dificulta organizar o terminar una tarea, prestar atención a los detalles o seguir instrucciones o conversaciones. Se distrae fácilmente o se olvida detalles sobre las actividades cotidianas. 

Predominantemente hiperactivo-impulsivo: no puede estar quieto y habla mucho. Le es difícil permanecer en una actividad por un tiempo prolongado. Los niños pequeños tienden a correr, saltar o trepar por donde pueden constantemente. Tiene problemas de impulsividad, puede que interrumpa mucho a los demás, les arrebate cosas o hable cuando no debe. Se le dificulta esperar su turno o escuchar instrucciones. 

Combinado: presenta por igual los síntomas de los dos tipos anteriores.

CAUSAS
 
Las causan y factores de riesgo no están; as investigaciones apuntan a una influencia genética importante. Además, se estudian otras causas y factores de riesgo que pueden incluir:

- Lesión cerebral
- Exposiciones ambientales (por ejemplo, plomo)
- Consumo de alcohol o tabaco durante el embarazo
- Prematuridad o bajo peso al nacer

FORMA DE DIAGNOSTICAR

El Déficit Atencional no es de fácil de diagnosticar, es necesario un abordaje multidisciplinario. Estos tomaran en cuenta las conductas del individuo;  los cuales realizaran entrevistas personales, informes familiares, docentes, del ámbito laboral o de los líderes sociales que están en contacto con él. También se debe analizar los antecedentes evolutivos, los exámenes físico, psíquico, psicopedagógico y neurológico, realizados por el especialista de cada área y de acuerdo a los resultados determinar las estrategias de acción y tratamiento, pero  lo ideal es que un sólo profesional coordine las tareas de los otros profesionales.

Se debe tener en cuenta que las conductas a observar deben aparecer reiteradamente, durante bastante tiempo y no en forma aislada y casual. En general se habla de 6 meses como mínimo y observar, en que momentos aparece los síntomas, que ocurre con el grupo familiar, en el ámbito laboral, en el aula, en la institución, etc.

TRATAMIENTO

El proceso para determinar si un niño tiene trastorno por déficit de atención e hiperactividad requiere de varias etapas. No existe un examen único para diagnosticarlo. Además, muchos otros problemas, como la ansiedad, la depresión y ciertos tipos de discapacidades del aprendizaje pueden presentar síntomas similares. Una etapa del proceso consiste en un examen médico que incluye pruebas de audición y visión para descartar otros problemas con síntomas parecidos. Otra etapa puede consistir en elaborar una lista para clasificar los síntomas y preguntar sobre los antecedentes del niño a sus padres, profesores y a veces al niño mismo.

En la mayoría de los casos, el mejor tratamiento para el trastorno por déficit atencional consiste en una combinación de medicamentos y terapia conductual. No existe un solo tratamiento para todos los niños y un buen plan de tratamiento incluirá una vigilancia estrecha, seguimiento y los cambios que sean necesarios a lo largo del proceso.

Como el Déficit atencional es una condición crónica que afecta al niño en múltiples facetas de su vida, se requiere de una estrategia de manejo que las abarque a largo plazo. Las revisiones, se recomiendan que sean multimodales y flexibles. Se debe considerar las siguientes intervenciones:

1.    Intervenciones psicosociales focalizadas en el colegio:

a.    Clase estructurada, bajo número de alumnos, sentar al niño adelante, cerca de la profesora.
b.    Calendario estructurado, reglas claras y reforzadas en la clase.
c.    Atención a los éxitos más que a los fracasos.
d.    Uso de incentivos y recompensas tangibles.
e.    manejo de contingencias y reporte diario de la profesora.
f.     Uso adecuado de reprimendas y tiempo fuera de la sala de clases.
g.    Ubicación en colegio adecuado para cada niño: sala normal, tutoría especial, sala especial o colegio especial.
h.    Capacitación de los profesores en técnicas de manejo de estos niños.
i.      Uso de pares como monitores

2.    Intervenciones psicosociales focalizadas en la familia:

a.    Educación, grupos de apoyo, libros.
b.    Entrenamiento de padres en manejo conductual, en cooperación con el colegio.
c.    Evaluación y tratamiento de psicopatología y disfunción familiar.
d.    Terapia familiar en resolución de problemas y destrezas de comunicación.

3.    Intervenciones psicosociales focalizadas en el niño:

a.    Psicoterapia individual para la comorbilidad.
b.    Entrenamiento en autocontrol de impulsos y manejo de la rabia.
c.    Entrenamiento destrezas sociales.
d.    Campamentos de verano estructurados


Referencias

De ilustraciones



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